
Oña es un punto ideal para explorar el sur y el norte de la provincia de Burgos. Además de su famoso monasterio, desde aquí puedes descubrir pueblos con encanto, historia milenaria, castillos, arquitectura tradicional y espacios culturales singulares. A continuación te presento los rincones que merece la pena visitar, con una guía práctica de distancias y qué esperar en cada uno.
A unos 30 minutos de Oña, Poza de la Sal se presenta como uno de los pueblos con más personalidad del entorno. Famoso por sus antiguas salinas y por ser la cuna de Félix Rodríguez de la Fuente, este pueblo ofrece un casco histórico interesante con sus salinas antiguas, miradores hacia el valle y varias rutas de senderismo que permiten descubrir su historia y paisaje natural.
El paseo por su casco urbano y sus miradores es más que recomendable.

A unos 35 minutos, Briviesca es un importante núcleo urbano de La Bureba con historia tradicional y arquitectura destacada. Su plaza mayor porticada, iglesias y calles llenas de vida local la convierten en una parada recomendable para quienes buscan un pueblo con encanto urbano y tradición burgalesa marcada.
A unos 30 minutos de Oña, Pancorbo sorprende por el espectacular desfiladero que lo rodea, encajado entre altos farallones rocosos, y por sus restos históricos, como la iglesia de Santiago. Este lugar es ideal si te gustan los paisajes naturales impactantes que se combinan con historia y patrimonio.
Una combinación de historia y naturaleza en un entorno espectacular.

A unos 45 minutos, Frías es una visita imprescindible. Conocida como la ciudad más pequeña de España, su fortaleza sobre la roca, sus casas medievales colgadas sobre el río Ebro y su puente gótico crean una estampa única. Pasear por sus calles es como viajar al pasado medieval.
A unos 25 minutos, Herrán es un pequeño núcleo rodeado de montañas, muy cercano al Parque Natural Montes Obarenes. Desde aquí puedes iniciar rutas de senderismo hacia el desfiladero del Purón o simplemente disfrutar de la calma del entorno natural.
Un rincón perfecto para los amantes del senderismo y los pueblos con sabor auténtico.

A unos 25–30 minutos, Medina de Pomar destaca por su rico patrimonio histórico: palacios, iglesias, plazas con vida local y una arquitectura tradicional que invitan a pasear sin prisa. Es un destino ideal si te interesa combinar historia con gastronomía y vida de pueblo.

A unos 30 minutos, Santa Gadea del Cid es un pueblo medieval con puente de piedra, restos de murallas y una iglesia con historia. Según la tradición, aquí el Cid Campeador hizo jurar al rey Alfonso VI, lo que añade un aire legendario extra a la visita.
Un rincón histórico con mucha personalidad.

A unos 30 minutos, en Santa Gadea del Cid encontrarás El Granero de San Francisco, un espacio recuperado que combina patrimonio, arte y actividades culturales. Instalado en un edificio singular vinculado al Monasterio del Espino, el lugar acoge exposiciones, talleres y eventos, así como productos de la zona, convirtiéndose en un broche original para tu ruta.
Perfecto para cerrar tu ruta con una visita cultural.

Oña es mucho más que su monasterio: es el punto de partida ideal para descubrir algunas de las zonas más bonitas y auténticas del norte de Burgos. Naturaleza, historia, arquitectura medieval y espacios culturales se combinan en una ruta variada que te permitirá conocer el entorno de una forma tranquila y diferente.
¿Te animas a perderte entre desfiladeros, fortalezas antiguas y pueblos con encanto que parecen detenidos en el tiempo?