Conocido popularmente como el Trébol, este singular elemento de la Ruta del Arte de Panizares se ha convertido en uno de los puntos más llamativos y fotografiados del entorno natural de la Merindad de Valdivielso. Situado en las inmediaciones de la localidad, en un claro del monte y perfectamente integrado en el paisaje, esta escultura contemporánea sorprende al visitante por su forma, su tamaño y el diálogo que establece entre arte y naturaleza. Rodeado de pinares, encinas y el característico relieve calizo de la sierra, el Trébol invita a detenerse, observar y reflexionar, convirtiendo un paseo por el monte en una experiencia cultural inesperada.
El Trébol forma parte de la Ruta del Arte de Panizares, una iniciativa cultural impulsada en las últimas décadas con el objetivo de acercar el arte contemporáneo al medio rural y poner en valor el paisaje como espacio creativo. Estas intervenciones artísticas nacen como una forma de revitalización cultural del territorio, apostando por un modelo en el que el arte no se encierra en museos, sino que se descubre caminando. El Trébol fue concebido como una obra simbólica, abierta a la interpretación, en la que la forma orgánica y la geometría dialogan con el entorno natural. Desde su instalación, se ha convertido en un referente local y en un ejemplo de cómo tradición rural y creación artística pueden convivir sin perder identidad.
La obra presenta una estructura pétrea de gran tamaño, tallada en piedra caliza, material profundamente ligado al paisaje de Valdivielso. Su forma recuerda a un trébol de cuatro hojas, aunque estilizado y abstracto, con un vacío central en forma de cruz que permite jugar con la luz, las sombras y el fondo natural. El acabado es sobrio, sin artificios, dejando que la textura de la piedra y el paso del tiempo formen parte de la obra. El Trébol se asienta directamente sobre el terreno, sin barreras ni elementos que lo separen del entorno, lo que refuerza la sensación de integración total en el paisaje. Desde este punto, además, se disfrutan vistas abiertas del monte y del relieve escarpado que rodea Panizares.
El Trébol se conserva como elemento artístico y patrimonial al aire libre, de acceso libre y permanente. No tiene un uso funcional más allá del cultural y contemplativo, pero se ha integrado plenamente en los recorridos habituales de senderistas, vecinos y visitantes. Su mantenimiento se basa en el respeto al entorno y en intervenciones mínimas, permitiendo que la obra envejezca de manera natural, en coherencia con el paisaje que la rodea. Hoy forma parte del imaginario colectivo de Panizares y de la Merindad de Valdivielso como símbolo de una forma diferente de entender el patrimonio rural.




