La iglesia de Santa María la Mayor se alza en un lugar singular, a unos doscientos metros del casco urbano de Virtus, en pleno paisaje del Valle de Valdebezana. Rodeada de árboles y prados y situada sobre una pequeña loma de pronunciadas pendientes, domina un entorno tranquilo por el que discurre un arroyuelo a sus pies. Su ubicación, ligeramente apartada del pueblo actual, hace pensar que el antiguo núcleo de población pudo encontrarse más próximo al templo. Merece la pena acercarse hasta ella no solo por su valor artístico, sino también por la belleza de este rincón, donde arquitectura medieval y paisaje rural forman una estampa especialmente evocadora.
El origen de la iglesia se remonta a la Edad Media y sus elementos románicos permiten situar la construcción primitiva en torno al año 1200. Fue durante siglos el principal templo religioso de Virtus y conserva todavía importantes testimonios de aquella primera fábrica. Con el paso del tiempo, el edificio fue adaptándose a las necesidades de la comunidad. Una gran reforma realizada en 1739 transformó buena parte de su interior y añadió las capillas laterales, la sacristía y otras dependencias, manteniendo al mismo tiempo la antigua cabecera románica. Esta remodelación quedó recordada en una inscripción conservada en el propio templo. Durante la Guerra Civil de 1936-1939, el Valle de Valdebezana quedó afectado por el conflicto y la iglesia sufrió importantes pérdidas de imágenes, retablos, objetos litúrgicos y parte de su patrimonio, desapareciendo piezas antiguas de notable valor y conservándose solo una parte de los bienes que había reunido durante siglos.
Construida principalmente con sólida sillería de arenisca, la iglesia presenta una cabecera semicircular románica, una nave y una serie de ampliaciones que reflejan su larga evolución. En el exterior llaman especialmente la atención el ábside, la espadaña situada a los pies y el conjunto de añadidos levantados en época posterior, como el pórtico meridional, la sacristía y el baptisterio. El ábside conserva una interesante ventana de aspecto románico, formada por una estrecha saetera enmarcada por arcos de medio punto y pequeñas columnas. Sus capiteles muestran decoración de entrelazos y dos leones enfrentados, mientras bajo el alero se conserva una colección de canecillos con formas geométricas y sencillos motivos decorativos. En la fachada sur todavía puede reconocerse parte de la antigua portada románica, hoy transformada, con un tímpano semicircular decorado con dientes de sierra y pequeñas bolas. El interior guarda su rincón más antiguo y sugerente en la cabecera, donde permanecen visibles la piedra, la bóveda de horno y curiosos motivos romboidales en relieve, además de columnas y capiteles con decoraciones geométricas poco frecuentes.
Santa María la Mayor continúa formando parte de la memoria y de la identidad de Virtus como antiguo templo parroquial y uno de los principales testimonios de la historia de la localidad. El edificio conserva la estructura esencial de su fábrica medieval a pesar de las reformas y transformaciones realizadas a lo largo de los siglos, lo que permite apreciar en un mismo conjunto las huellas del románico y de las intervenciones posteriores. Su situación, rodeada de prados y alejada ligeramente del caserío, añade además un valor paisajístico especial a la visita. El exterior puede contemplarse libremente desde el entorno, mientras que el acceso al interior puede depender de los horarios de culto o de las posibilidades de apertura del templo. Acercarse hasta la iglesia es también una forma de descubrir la antigua relación entre los pueblos de Valdebezana, sus paisajes y las pequeñas iglesias que durante generaciones fueron el centro de la vida comunitaria.







