La iglesia de San Cipriano y San Cornelio se alza en el corazón de Hoz de Valdivielso, integrándose de manera natural en el caserío y en el espectacular entorno que forman las hoces del Ebro y la Sierra de la Tesla. Se trata del principal edificio religioso de la localidad y uno de los referentes patrimoniales del valle, tanto por su antigüedad como por su valor histórico y artístico. Su presencia domina el paisaje urbano del pueblo y constituye una visita imprescindible para comprender la historia y la identidad de Hoz de Valdivielso. El visitante encuentra aquí un templo sobrio, auténtico y profundamente ligado a la vida tradicional del lugar.
El origen de la iglesia se remonta a la Edad Media, en un momento en el que Hoz de Valdivielso ya tenía una importancia estratégica dentro del valle por su control del paso natural del río Ebro. El templo conserva elementos románicos que apuntan a una construcción inicial medieval, aunque a lo largo de los siglos fue sufriendo ampliaciones y reformas que adaptaron el edificio a las necesidades de la comunidad. La advocación a San Cipriano y San Cornelio, poco común, refleja antiguas tradiciones devocionales vinculadas a la protección y la fe popular. Como parroquia, la iglesia fue durante siglos el centro espiritual y social del pueblo, escenario de celebraciones, ritos y acontecimientos que marcaron la vida de generaciones de vecinos.
La iglesia presenta una fábrica fundamentalmente de piedra, con muros robustos y líneas sencillas que encajan perfectamente con el paisaje calizo del entorno. En su estructura se reconocen restos de la obra románica original, especialmente en algunos paramentos y vanos, combinados con añadidos posteriores de épocas gótica y moderna. El conjunto transmite una sensación de solidez y austeridad, reforzada por su integración en el casco urbano. En el interior, el espacio es sobrio y recogido, pensado más para la funcionalidad y la espiritualidad que para el ornamento excesivo, aunque conserva elementos de interés que reflejan la evolución histórica del edificio. El entorno inmediato, con vistas a las montañas y al valle, aporta un valor paisajístico añadido a la visita.
La iglesia de San Cipriano y San Cornelio mantiene su uso religioso, acogiendo celebraciones litúrgicas y actos vinculados a la vida del pueblo, especialmente en fechas señaladas. Al mismo tiempo, se conserva como un elemento patrimonial de gran valor, cuidado por los vecinos y respetado como parte esencial de la memoria colectiva de Hoz de Valdivielso. El acceso es libre en determinados momentos, permitiendo al visitante conocer el interior con respeto. A lo largo del tiempo se han realizado labores de mantenimiento que han permitido conservar el edificio en buen estado, manteniendo su autenticidad y su carácter tradicional.




