Hoz de Valdivielso se encuentra en el corazón de la Merindad de Valdivielso, al norte de la provincia de Burgos, asentada en un punto clave del valle por donde el río Ebro comienza a encajarse entre paredes calizas. El pueblo se sitúa a los pies de la Sierra de la Tesla, en un entorno espectacular marcado por desfiladeros, cortados rocosos y frondosa vegetación de ribera. Es una de las localidades históricas del valle y ejerce de paso natural entre el interior de Valdivielso y las hoces del Ebro, lo que le ha dado siempre un carácter estratégico y de cruce de caminos. Su tamaño es recogido, pero su presencia en el paisaje es rotunda, con un caserío que se adapta al relieve y dialoga constantemente con la montaña.
La historia de Hoz de Valdivielso está íntimamente ligada al propio valle y al control de este estrechamiento natural del río. Desde época medieval aparece documentada como un lugar relevante dentro de la Merindad, vinculada a monasterios y a la organización tradicional del territorio. Su proximidad a centros monásticos de gran importancia marcó su evolución, al igual que su posición como punto de paso obligado. A lo largo de los siglos, Hoz ha vivido las transformaciones propias del mundo rural castellano, manteniendo, sin embargo, una fuerte identidad ligada a la tierra, al río y a los aprovechamientos tradicionales del entorno.
Visitar Hoz de Valdivielso es descubrir uno de los rincones con más personalidad del valle. Su patrimonio se reparte entre la arquitectura popular, la iglesia parroquial, fuentes y elementos tradicionales que hablan de una vida ligada al agua y al ganado. Pero, sobre todo, destaca su entorno natural, con paisajes abruptos, hoces impresionantes y vistas que dejan sin palabras. Es un lugar donde el visitante siente con claridad la unión entre naturaleza y pueblo, entre historia y paisaje, ofreciendo una experiencia auténtica y muy poco alterada por el paso del tiempo.
Hoz de Valdivielso es un destino ideal para quienes buscan senderismo, fotografía de paisaje, turismo rural y tranquilidad. Desde el propio pueblo parten rutas que recorren el valle, se adentran en la Sierra de la Tesla o acompañan al Ebro en su curso más salvaje. También es un buen lugar para detenerse, disfrutar del silencio, del entorno y de la gastronomía local, y usarlo como punto de partida para conocer el resto de localidades de Valdivielso. Hoz no se visita con prisas; se descubre paso a paso, dejándose llevar por el paisaje.



