La Iglesia de San Andrés Apóstol es el principal hito patrimonial de Panizares y uno de los ejemplos más destacados del románico rural de la Merindad de Valdivielso. Se levanta en una posición ligeramente elevada dentro del caserío, dominando el pequeño núcleo de viviendas y dialogando visualmente con el paisaje abierto del valle. Su visita permite descubrir no solo un templo de gran calidad artística, sino también comprender la importancia histórica que tuvo este territorio durante la Plena Edad Media. Es un lugar tranquilo, auténtico y cargado de simbolismo, ideal para detenerse sin prisas y observar los detalles que el románico supo dejar en piedra.
La iglesia de San Andrés Apóstol se construyó en el último cuarto del siglo XII, en un momento de intensa actividad constructiva en los valles del norte de Burgos, vinculada a la consolidación de aldeas, monasterios y rutas de comunicación. Panizares formó parte de este proceso de organización del territorio, muy ligado a los grandes focos monásticos cercanos, especialmente al entorno de San Pedro de Tejada y al influjo artístico que se expandió por Valdivielso.
El templo se levantó como iglesia parroquial y ha mantenido ese uso a lo largo de los siglos, aunque sufrió algunas transformaciones posteriores, especialmente en época moderna, que modificaron ciertos elementos sin alterar su esencia románica. A pesar de estos cambios, conserva buena parte de su estructura original y, sobre todo, un repertorio escultórico de gran interés, que la sitúa dentro de los talleres románicos más reconocibles del valle. No se conocen leyendas concretas asociadas a la iglesia, pero su iconografía conecta con el rico universo simbólico medieval, pensado para transmitir mensajes morales y religiosos a una comunidad mayoritariamente rural.
La iglesia presenta una fábrica de sillería y sillarejo, con una nave única de proporciones sencillas y una cabecera que concentra buena parte del interés artístico. Exteriormente destaca su portada románica, sobria pero elegante, formada por arquivoltas decoradas que descansan sobre columnas con capiteles tallados. Estos capiteles muestran motivos vegetales y figuras simbólicas, trabajadas con un estilo muy característico del románico de Valdivielso.
Especial mención merece su ventana románica, uno de los elementos más llamativos del conjunto, con arco decorado y una cuidada escultura en capiteles y molduras. En el interior, el visitante puede apreciar la solidez del espacio románico, la articulación de los muros y algunos restos reutilizados de la fábrica original. El templo se integra perfectamente en el entorno del pueblo, sin imponerse, pero marcando claramente su papel central dentro de la vida histórica de Panizares.
La Iglesia de San Andrés Apóstol sigue teniendo uso religioso puntual y se conserva como uno de los principales bienes patrimoniales de la localidad. No es un edificio musealizado, lo que refuerza su carácter auténtico y su vinculación con la vida del pueblo. Ha sido objeto de labores de mantenimiento y conservación que han permitido preservar sus elementos románicos más valiosos, especialmente la escultura y la estructura general del edificio.
El acceso suele estar condicionado a actos religiosos o visitas concertadas, pero incluso desde el exterior el edificio permite una lectura clara de su valor histórico y artístico. Para los vecinos, la iglesia sigue siendo un símbolo de identidad colectiva y un vínculo directo con el pasado medieval del valle.







