Obarenes, en el municipio de Encio, se sitúa en el extremo nordeste de la provincia de Burgos, en plena comarca del Ebro, abrazado por las poderosas cumbres de los Montes Obarenes. Este pequeño enclave, hoy prácticamente despoblado y con apenas algunas casas en pie, se encuentra en un paraje montañoso de gran fuerza paisajística, donde los roquedos calizos, los bosques y los barrancos dibujan uno de los escenarios naturales más impresionantes del norte burgalés. El acceso se realiza desde la cabecera del municipio de Encio, ascendiendo entre montes hasta alcanzar este rincón apartado que parece suspendido entre la historia y la naturaleza. El nombre de Obarenes no solo identifica a la localidad, sino que da nombre a toda la cordillera que se extiende desde Oña hasta tierras riojanas.
La historia de Obarenes está profundamente marcada por la presencia del antiguo Monasterio de Santa María la Imperial de Obarenes, un cenobio que durante siglos ejerció una notable influencia espiritual, económica y territorial en la comarca. Fundado en la Edad Media en un enclave estratégico y protegido por las montañas, el monasterio llegó a acumular propiedades y poder, convirtiéndose en un referente religioso en estas tierras fronterizas entre Castilla y los territorios del norte. Su aislamiento natural favorecía la vida monástica, pero también lo situaba en una posición clave dentro de las rutas históricas que atravesaban los montes. Con el paso del tiempo y los cambios históricos, el monasterio fue decayendo hasta quedar en ruina, aunque su memoria sigue muy viva en el paisaje y en el propio nombre de la sierra.
Hoy, visitar Obarenes es descubrir un lugar casi mágico, donde las ruinas del monasterio emergen entre grandes elevaciones rocosas, integradas de forma sobrecogedora en el entorno natural. El silencio, solo roto por el viento y el sonido de la fauna, envuelve los restos de muros y estructuras que aún evocan la grandeza pasada del cenobio. La sensación es la de estar ante un rincón remoto y auténtico, donde la historia no se presenta en vitrinas, sino directamente en la piedra y en el paisaje. Es un destino para quienes buscan emociones serenas, patrimonio en estado puro y escenarios que impresionan por su fuerza.
El entorno invita a realizar rutas de senderismo entre hayedos, encinares y cortados calizos, a detenerse en miradores naturales y a explorar los caminos que durante siglos conectaron estos montes con el valle del Ebro. La fotografía de paisaje encuentra aquí un marco incomparable, especialmente con las luces del amanecer o el atardecer iluminando las ruinas. Acercarse a Obarenes es adentrarse en la esencia más salvaje y monumental de los Montes Obarenes, un lugar que no se olvida y que recompensa al viajero curioso con una experiencia única en la provincia de Burgos.



