El Palacio de Chiloeches es uno de los edificios civiles más emblemáticos de Espinosa de los Monteros, un monumento que preside con dignidad la Plaza de Sancho García, corazón del casco histórico. Este palacio señorial invita al viajero a detenerse y contemplar una de las fachadas más impresionantes del patrimonio urbano de Burgos: una piedra bien trabajada, dos torres que flanquean un cuerpo central y un escudo heráldico que habla de linajes y poder antiguo. Su presencia, elegante y rotunda a la vez, es un aliciente para explorar las calles, plazas y rincones de la villa, donde cada esquina revela un trozo de historia.
La historia del Palacio de Chiloeches arranca a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, cuando la familia Zorrilla de San Martín —vecinos destacados de Espinosa— decidió levantar una residencia señorial que representara su estatus y su importancia en la comarca. Con el tiempo, el edificio pasó a manos de la familia de los Marqueses de Chiloeches, título que acabaría dando nombre al palacio y que refleja los vínculos nobiliarios y sociales de la villa con la alta sociedad castellana. A lo largo de los siglos, la casa ha visto pasar épocas de esplendor y momentos más difíciles: llegó a quedar sin habitar y fue utilizada como cuartel durante tiempos de guerra, incluida la conturbada etapa de las Guerras Napoleónicas, cuando los ejércitos que cruzaron la villa llegaron a ocuparlo y dañarlo. Más tarde, en el siglo XIX, se restauró gracias a la dedicación del marqués de Chiloeches de la época, que devolvió parte de su dignidad al edificio. Desde 1991 el palacio está protegido como Bien de Interés Cultural, lo que subraya su valor patrimonial.
El Palacio de Chiloeches es una obra de piedra de sillería bien trabajada, construida con elegancia renacentista y ciertos matices barrocos que se aprecian en la decoración y en la disposición de los vanos. Su fachada principal se organiza entre dos grandes torres cuadrangulares que enmarcan un cuerpo central ligeramente retranqueado. Sobre la entrada, un enorme arco escarzano con casetones en el intradós acoge el monumental escudo de armas de los Zorrilla, una pieza heráldica de gran presencia que actúa como emblema de la familia y del propio edificio. La puerta de acceso, bajo arco de medio punto, está enmarcada por columnas y coronada por un frontón, y todo ello resalta en la plaza abierta que lo rodea, dominando visualmente el entorno urbano. Los balcones con frontones clásicos y las cornisa bien perfiladas completan una imagen de sobria majestuosidad.
Hoy, el Palacio de Chiloeches sigue siendo uno de los monumentos más destacados de Espinosa de los Monteros y se conserva como patrimonio histórico protegido. Su declaración como Bien de Interés Cultural garantiza su preservación, y aunque el interior no siempre está abierto al público de forma permanente, su exterior puede contemplarse libremente desde la plaza. El edificio forma parte del recorrido histórico de la villa, y su presencia aporta contexto y significado a las visitas guiadas o a los paseos independientes por el centro histórico. En algunos eventos culturales o actos conmemorativos Espinosa puede utilizarlo como escenario, reforzando así su papel en la vida comunitaria y en el recuerdo colectivo.





