Arco de la Estrella
El Arco de la Estrella es una de las antiguas puertas de acceso a la villa de Oña y uno de esos lugares que marcan el paso simbólico entre el exterior y el corazón histórico del pueblo. Cruzarlo es entrar directamente en la Oña medieval, en un entorno donde la piedra, las calles estrechas y el legado monástico se dan la mano. Situado en uno de los accesos tradicionales a la villa, este arco no solo cumple una función arquitectónica, sino que actúa como bienvenida al conjunto histórico de una localidad con siglos de historia a sus espaldas.
Historia
El Arco de la Estrella formó parte del sistema defensivo y de control de accesos de Oña durante la Edad Media, cuando la villa estaba protegida por murallas y puertas que regulaban la entrada y salida de personas y mercancías. Estas puertas se cerraban al anochecer y se abrían al amanecer, garantizando la seguridad de la población. Su existencia está estrechamente ligada al crecimiento urbano de Oña y a la importancia que alcanzó la villa bajo la protección del monasterio de San Salvador. Con el paso del tiempo, al perder su función defensiva, el arco se mantuvo como elemento urbano y testimonio del pasado amurallado, adaptándose a la evolución de la villa sin perder su carácter histórico.
Características
Se trata de un arco construido en piedra, sobrio y robusto, acorde con la arquitectura defensiva medieval. Su estructura es sencilla, pero cargada de significado, con un vano amplio que permitía el paso de personas, animales y carros. Integrado hoy en el entramado urbano, el Arco de la Estrella conecta calles históricas y actúa como transición visual entre el casco antiguo y el exterior. La textura de la piedra, el desgaste producido por siglos de uso y su perfecta adaptación al entorno hacen que el visitante pueda imaginar fácilmente la vida cotidiana de la villa en tiempos pasados.
Uso y conservación
En la actualidad, el Arco de la Estrella se conserva como elemento patrimonial y paso peatonal, plenamente integrado en la vida diaria de Oña. Es de acceso libre y forma parte natural de los recorridos por el casco histórico, tanto para vecinos como para visitantes. Su conservación permite mantener viva la memoria del recinto amurallado y ayuda a comprender la organización urbana medieval de la villa.