El Museo de la Resina de Oña es uno de esos lugares que sorprenden al visitante porque habla de un pasado reciente, duro y profundamente ligado al monte y a la vida rural. Se encuentra en pleno casco histórico de Oña, dentro de la singular torre de San Juan, una esbelta construcción gótica que antaño fue campanario de la iglesia parroquial hoy desaparecida. Este museo invita a descubrir una actividad tradicional que marcó durante décadas la economía local y comarcal: la extracción de resina. Su carácter didáctico, su ubicación privilegiada y la historia que encierra lo convierten en una visita muy recomendable para entender mejor Oña y su entorno.
La torre de San Juan, edificio que alberga el museo, es una construcción de origen medieval vinculada a la antigua parroquia del mismo nombre. Tras perder su función religiosa, pasó a ser propiedad municipal y, desde 1997, acoge el Museo de la Resina, dando nueva vida a este elemento patrimonial. El museo nace con el objetivo de conservar la memoria de la industria resinera, una actividad que tuvo gran importancia en Castilla y León desde el siglo XIX. En Oña, la resinación alcanzó especial relevancia a comienzos del siglo XX, cuando la Unión Resinera Española instaló una fábrica que llegó a emplear a numerosos vecinos e incluso a resineros procedentes de otras zonas. Aunque el sector entró en declive en la segunda mitad del siglo pasado, su huella social, económica y cultural sigue muy presente en la localidad, y el museo actúa como guardián de ese legado.
El museo se distribuye en cuatro plantas, aprovechando la verticalidad de la torre y ofreciendo una visita dinámica y muy bien estructurada. En la primera planta se introduce al visitante en el medio natural, explicando el papel del pino negral y el entorno forestal donde se desarrollaba la resinación. La segunda planta se centra en el proceso de extracción, mostrando herramientas, técnicas y el trabajo cotidiano del resinero. En la tercera se explican las aplicaciones y usos de la resina, fundamentales durante décadas en industrias como la naval, farmacéutica o química. La visita culmina en la planta superior, un mirador panorámico desde el que se obtienen excelentes vistas de Oña y su entorno. Todo ello se apoya en paneles claros, piezas originales y un discurso accesible que permite imaginar el esfuerzo y la importancia de esta actividad tradicional.
El Museo de la Resina es un espacio cultural de carácter divulgativo y educativo, concebido para todos los públicos. Aunque ha pasado por periodos de cierre, se conserva en buen estado y mantiene su función como lugar de memoria del trabajo forestal y del mundo rural. El edificio ha sido adaptado respetando su estructura original, combinando patrimonio arquitectónico y contenido museístico. Más allá de su función expositiva, el museo forma parte del recuerdo colectivo de Oña, reforzando la identidad local y poniendo en valor una actividad que durante décadas sostuvo a muchas familias del municipio.







