
Torre de San Martín
La Torre de San Martín se levanta en el barrio del mismo nombre de Quintana de Valdivielso, en la Merindad de Valdivielso, como uno de los edificios más singulares y llamativos del valle. Su silueta poderosa, de piedra bien escuadrada, habla de prestigio y de poder, más que de guerra, y sorprende al visitante por su escala y su presencia en un entorno rural tranquilo y abierto.
Ubicada muy cerca de la también conocida Torre de Loja, forma parte de un paisaje histórico donde las grandes casas y torres nobiliarias marcaron durante siglos la jerarquía social del valle. Hoy, restaurada y visible desde distintos puntos del pueblo, la Torre de San Martín invita a detenerse y a imaginar una época en la que estas construcciones eran símbolos claros de estatus y dominio territorial.
Historia
La Torre de San Martín fue construida a finales del siglo XVII, en un momento muy distinto al de las torres defensivas medievales. Su promotor fue Juan Antonio Díaz Trechuelo y García de la Yedra, inquisidor del Santo Oficio, caballero de la Orden de Santiago y miembro de una familia con fuertes vínculos tanto con Quintana como con Cádiz y el mundo indiano.
El valle de Valdivielso había sufrido una fuerte despoblación tras la gran peste del siglo XIV y comenzó a recuperarse a partir del siglo XV. En ese proceso surgieron castillos y torres señoriales que ya no tenían un carácter estrictamente militar, sino representativo. La Torre de San Martín pertenece claramente a esta etapa: no nació para defender, sino para mostrar poder, prestigio y posición social, funcionando como residencia principal, un auténtico palacio fortificado.
La torre perteneció durante generaciones a la familia Trechuelo, posteriormente marqueses de Villavelviestre, hasta mediados del siglo XX. Tras la Guerra Civil quedó deshabitada y comenzó un rápido proceso de deterioro, agravado por el hundimiento del tejado del palacio adosado. Durante décadas, sólo los muros de la torre resistieron al paso del tiempo, rodeados por las ruinas del antiguo conjunto residencial.
Características
La Torre de San Martín está construida en sillería caliza de gran calidad, con muros gruesos y bien trabados que han permitido su conservación incluso en los momentos de mayor abandono. Presenta una estructura vertical sobria, de líneas limpias y aspecto monumental, propia de una residencia noble del siglo XVII.
Originalmente, la torre formaba parte de un amplio conjunto palaciego, con edificaciones anexas y un patio interior. Entre la torre y el palacio existía incluso una calle que permaneció abierta hasta finales del siglo XVIII, antes de que nuevas construcciones unificaran el conjunto en una gran manzana de más de 3.000 metros cuadrados. Aunque hoy sólo se conserva la torre restaurada, su volumen y su posición permiten entender la magnitud original del edificio.
El nombre de la torre procede exclusivamente del barrio de San Martín donde se ubica, y no de ninguna familia concreta, a pesar de interpretaciones erróneas surgidas por la coincidencia de nombres en algunos blasones.
Uso y conservación
Tras décadas de abandono y expolio, la Torre de San Martín fue restaurada en los años 2006 y 2007, una intervención clave que permitió salvar el edificio y devolverle su dignidad arquitectónica. La restauración respetó la estructura original, consolidando los muros y asegurando su estabilidad.
En la actualidad, la torre se conserva como patrimonio histórico, sin uso público concreto, y se encuentra en propiedad privada, estando incluso en venta. Aun así, su contemplación exterior es libre y constituye uno de los hitos patrimoniales más destacados de Quintana de Valdivielso, recordando una etapa en la que el poder se expresaba en piedra.
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