La Cascada del Pardo es uno de esos rincones naturales que se descubren caminando despacio y con ganas de explorar. Situada en la zona alta de los ríos pasiegos burgaleses, en el entorno del río Trueba, esta cascada se localiza en las inmediaciones de Las Machorras, dentro del municipio de Espinosa de los Monteros, en un paisaje de montaña abierto, ganadero y profundamente ligado a la tradición pasiega.
Menos concurrida que otros saltos de agua de la zona, la Cascada del Pardo ofrece una experiencia más tranquila y auténtica, rodeada de praderas, laderas suaves y cursos de agua limpia. Es un lugar ideal para quienes buscan naturaleza sin artificios, silencio y una conexión directa con el paisaje de las Merindades más altas.
La Cascada del Pardo es un elemento natural, formado por la acción continuada del agua del río y de los arroyos de montaña que alimentan el alto Trueba. Su origen se remonta a los procesos geológicos y erosivos propios de este territorio, modelado durante siglos por el agua, el hielo y el paso del tiempo.
Históricamente, este entorno ha estado vinculado a la actividad ganadera y pastoril, especialmente al pastoreo pasiego, que ha marcado la vida de Las Machorras y de todo el valle. La cascada y su curso de agua formaron parte del paisaje cotidiano de pastores y vecinos, integrándose en rutas de paso, zonas de abrevadero natural y espacios de descanso.
No se conocen leyendas concretas asociadas a la cascada, pero su nombre y su presencia forman parte de la toponimia y del conocimiento tradicional del lugar, transmitido de generación en generación.
La Cascada del Pardo se presenta como un salto de agua natural, de altura moderada, donde el curso del río desciende entre roca y vegetación, creando un entorno fresco y muy agradable. La roca, mayoritariamente caliza, aparece suavizada por la erosión, y el agua fluye de forma limpia y constante, especialmente en épocas húmedas.
El entorno está dominado por praderas de montaña, matorral bajo y zonas de ribera, lo que refuerza su carácter abierto y natural. Desde el entorno de la cascada se obtienen vistas amplias del paisaje pasiego, con suaves relieves y sensación de espacio.
Su integración en el paisaje es total, sin elementos artificiales ni intervenciones visibles, lo que permite disfrutar del lugar tal y como ha sido durante siglos.
En la actualidad, la Cascada del Pardo se conserva como un espacio natural de libre acceso, frecuentado principalmente por senderistas, vecinos de la zona y amantes del paisaje de montaña. No cuenta con infraestructuras turísticas específicas, lo que contribuye a mantener su carácter tranquilo y poco masificado.
El entorno se mantiene gracias al respeto de quienes lo visitan y al uso tradicional del territorio, especialmente ligado a la ganadería. La cascada forma parte del patrimonio natural del municipio y de la red de paisajes vinculados al río Trueba, siendo un ejemplo de conservación basada en el equilibrio entre uso humano y naturaleza.





