El Monolito del Conde Sancho García es un símbolo emblemático que preside la Plaza de Don Sancho en Espinosa de los Monteros y rinde homenaje a una de las figuras más ligadas a la identidad histórica de esta villa burgalesa. Esta piedra tallada, con el busto y el nombre del conde, se encuentra en el corazón del casco histórico, rodeada de soportales tradicionales, árboles centenarios y la vida cotidiana del pueblo. Es un lugar céntrico que invita tanto a locales como a visitantes a detenerse, aprender y recordar una leyenda que ha marcado la historia y el nombre mismo de Espinosa. Su presencia aporta un punto de lectura imprescindible para comprender cómo un personaje histórico y la memoria colectiva se entrelazan en este rincón de Burgos.
El monolito conmemora a Sancho García, conde de Castilla a comienzos del siglo XI, figura estrechamente vinculada a la tradición del Cuerpo de los Monteros de Espinosa, la histórica guardia que protegía la persona del monarca mientras dormía. Según la tradición y la leyenda, fue precisamente gracias a un aviso dado por un escudero leal que evitó que Sancho García fuera asesinado en una traición urdida en su propia casa. En agradecimiento, el conde otorgó el honor de custodiar su persona al escudero y a sus parientes, sentando así el germen de una guardia basada en vecinos de Espinosa. Aunque los historiadores modernos matizan la historicidad exacta de este origen legendario, lo cierto es que el Cuerpo de los Monteros existió y gozó de gran prestigio durante siglos, hasta su disolución en 1931, y dio nombre a la propia villa, que pasó a llamarse Espinosa de los Monteros.
El monolito está tallado en piedra clara de gran tamaño, con un relieve que representa el busto del conde Sancho García con corona, barba prominente y gesto sereno, dando al monumento un aire solemne y respetuoso. Bajo la imagen se puede leer la inscripción que lo identifica como fundador o inspirador del honor de los Monteros de Espinosa, lo que conecta directamente al espectador con la historia legendaria que representa. La piedra se erige en medio de la plaza peatonal, flanqueada por bancadas, plátanos envejecidos y las fachadas clásicas de casas con soportales, haciendo de este rincón un punto visual y emocional dentro del espacio urbano. La solidez del material, la sencillez de su talla y su ubicación en un lugar central hacen que el monolito destaque sin estridencias, invitando a la reflexión y al paseo tranquilo.
Hoy en día el Monolito del Conde Sancho García se conserva como un elemento conmemorativo y patrimonial de libre acceso, integrado en la vida cotidiana de Espinosa de los Monteros. No es un monumento que requiera visita guiada, sino más bien una pieza que forma parte natural del paisaje urbano y cultural de la villa. La plaza que lo acoge es un punto de encuentro social, cultural y festivo, y el monolito actúa como recordatorio constante de una tradición que ha dado forma a la identidad del pueblo. Su mantenimiento corre a cargo de las autoridades locales, que lo protegen como parte del patrimonio histórico para que siga siendo visible y significativo para futuras generaciones.


