
Melgar de Fernamental se encuentra en el oeste de la provincia de Burgos, en pleno corazón de la comarca del Odra-Pisuerga, allí donde el paisaje se abre en amplias llanuras agrícolas surcadas por ríos y canales. El río Pisuerga marca su carácter y su historia, acompañado por el Canal de Castilla, que discurre muy próximo al casco urbano y forma parte inseparable de su identidad. Es un municipio de tamaño medio para la comarca, con un núcleo bien definido y un entorno rural amplio, donde el horizonte se pierde entre campos de cereal, choperas y caminos tradicionales.
La historia de Melgar de Fernamental está profundamente ligada al agua, a la agricultura y a las rutas de comunicación. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando ya aparece documentado como enclave estratégico junto al Pisuerga, creciendo al amparo de los caminos y del comercio local. Con el paso de los siglos, Melgar fue consolidándose como villa agrícola y mercantil, viviendo un momento clave con la construcción del Canal de Castilla, que impulsó su desarrollo económico y social. Este pasado ha dejado huella en su trazado urbano, en sus edificios y en una forma de vida marcada por el trabajo del campo y el aprovechamiento del territorio.
Visitar Melgar de Fernamental es adentrarse en una villa con personalidad propia, donde el patrimonio se muestra de forma natural y cercana. Destacan sus iglesias, su arquitectura tradicional, los puentes y esclusas del Canal de Castilla y los paseos junto al río, que ofrecen una imagen muy reconocible del lugar. El encanto de Melgar no está en lo monumental en exceso, sino en la armonía entre historia, paisaje y vida cotidiana, en esa sensación de pueblo vivo que ha sabido conservar su esencia.
El municipio ofrece al visitante múltiples experiencias: paseos tranquilos junto al Canal de Castilla, rutas a pie o en bicicleta por la ribera del Pisuerga, visitas culturales, fotografía de paisaje y una gastronomía ligada a los productos de la tierra. Melgar de Fernamental invita a detenerse, a recorrerlo sin prisas y a descubrir una Burgos diferente, más abierta y luminosa, donde el agua y el campo marcan el ritmo. Un lugar perfecto para entender la vida rural castellana desde dentro.



