
Cortiguera
Cortiguera es una pequeña y evocadora aldea situada en el extremo noroccidental del municipio de Valle de Sedano, en la provincia de Burgos. Esta localidad se asienta en un punto privilegiado sobre el cañón del río Ebro, en el entorno del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, un paisaje de barrancos, rocas calcáreas y vegetación espesa que invita al viajero a detenerse y explorar. Aunque hoy sus calles son tranquilas, el pueblo está muy cerca de Valdelateja y de otros núcleos de gran atractivo natural y cultural, formando un eje perfecto para descubrir uno de los rincones más espectaculares del norte burgalés.
La historia de Cortiguera se remonta a tiempos antiguos como parte del céntrico territorio de Sedano, dentro del antiguo Partido de Burgos. Fue un municipio con vida propia hasta mediados del siglo XIX, cuando se integró en el cercano Valdelateja y, más tarde, en el municipio de Valle de Sedano. Durante siglos, sus gentes se dedicaron a la agricultura y la ganadería, aprovechando los fértiles valles y las suaves laderas del Ebro, y mantuvieron una vida rural intensa pese al aislamiento. El pueblo conservó tradición, pequeñas fiestas y una comunidad cohesionada hasta mediados del siglo XX, cuando el éxodo rural hizo que muchas familias abandonaran sus casas, dejándolo en gran parte vacío.
Hoy Cortiguera merece la pena por el fuerte encanto de su paisaje y su arquitectura tradicional. A pesar de haber sido prácticamente abandonado, conserva casas blasonadas de los siglos XVI, XVII y XVIII, con escudos y fechas que hablan de un pasado de notable abolengo rural. La Iglesia de San Miguel, de estilo gótico tardío, se alza en medio del caserío, mostrando sus capillas con bóvedas de nervios y detalles que atraerán la mirada del visitante curioso. Pasear por Cortiguera es imaginar cómo era la vida en una aldea de montaña, con su molino, sus calles empedradas y aquellos hogares que una vez fueron centro de la vida familiar y comunitaria.
Visitar Cortiguera es una experiencia para los sentidos: desde aquí se pueden iniciar rutas de senderismo por las hoces del Ebro y el Rudrón, descubrir miradores escarpados con vistas grandiosas del cañón, o completar itinerarios por otros pueblos singulares como Valdelateja, Pesquera de Ebro o Quintanilla Escalada. La calma del lugar, la luz que baña los muros de piedra al atardecer y la sensación de estar inmerso en un paisaje casi detenido en el tiempo hacen de Cortiguera un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, naturaleza espectacular y vestigios palpables de la historia rural burgalesa.





