El Monasterio de San Pedro de Arlanza, ubicado entre las localidades de Covarrubias y Hortigüela, es uno de los monumentos históricos más destacados de la provincia de Burgos y de Castilla. Conocido como la "cuna de Castilla", esta joya arquitectónica, fundada en el año 912, representa siglos de historia y cultura, y simboliza el auge del condado de Castilla. Aunque actualmente en ruinas, su visita es una experiencia inmersiva que transporta a otra época.
El origen del Monasterio de San Pedro de Arlanza está rodeado de leyendas. Según la tradición, fue fundado por el conde Fernán González tras encontrarse con unos eremitas en una cueva mientras cazaba. Agradecido por las profecías que le hicieron, decidió levantar el monasterio en honor a San Pedro. Históricamente, se sabe que el monasterio fue establecido a inicios del siglo X, posiblemente por los nobles Gonzalo Fernández y su esposa Muniadona. Aunque el documento fundacional de 912 es discutido por los historiadores, el monasterio creció y prosperó, alcanzando su mayor influencia en los siglos XI y XII, bajo el apoyo de la monarquía y la nobleza castellana.
El monasterio sirvió como lugar de entierro de figuras importantes, como el propio Fernán González y su esposa Sancha, cuyos restos fueron trasladados a Covarrubias en 1841 tras la desamortización de Mendizábal. Después de un período de decadencia, fue abandonado y saqueado, sufriendo un incendio en 1894. Actualmente, se conserva como Monumento Histórico-Artístico desde 1931.
El monasterio presenta una superposición de estilos arquitectónicos que reflejan las diferentes etapas de su construcción y evolución.
Desde su fundación, San Pedro de Arlanza funcionó como un centro religioso de gran importancia para el condado de Castilla. Sin embargo, tras la desamortización en el siglo XIX, el monasterio fue abandonado, saqueado y despojado de muchas de sus piezas artísticas, algunas de las cuales se encuentran hoy en museos como el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Recientes iniciativas de conservación buscan preservar las ruinas del monasterio, aunque el deterioro y el aislamiento dificultan estos esfuerzos.







