El Santuario de Santa Casilda es uno de los espacios más emblemáticos y cargados de simbolismo de la provincia de Burgos. Situado en el término de Salinillas de Bureba, en un paraje natural de gran belleza, este santuario combina espiritualidad, historia y paisaje, convirtiéndose en un lugar de referencia tanto para el visitante cultural como para el peregrino y el amante de la naturaleza.
Rodeado de campos, arbolado y manantiales, el santuario se alza como un oasis de tranquilidad, alejado del bullicio urbano, donde el tiempo parece detenerse. Su entorno natural, unido a la fuerza de la tradición y la devoción popular, hacen de Santa Casilda un lugar único, profundamente arraigado en la identidad de la comarca de La Bureba.
La historia del santuario está inseparablemente unida a la figura de Santa Casilda, una santa de origen musulmán cuya leyenda hunde sus raíces en la Edad Media. Según la tradición, Casilda era hija de un caudillo musulmán de Toledo que, conmovida por el sufrimiento de los cristianos cautivos, les llevaba pan escondido en su falda. Descubierta por su padre, el pan se transformó milagrosamente en rosas, episodio que marcó su conversión y posterior huida al norte.
Casilda llegó hasta estas tierras de Burgos en busca de curación para una grave enfermedad, sanando milagrosamente en las aguas de los manantiales del lugar. Tras su muerte, el sitio se convirtió en lugar de veneración, dando origen a una ermita primitiva que, con el paso de los siglos, fue ampliándose y transformándose hasta dar lugar al actual santuario.
El edificio actual presenta una evolución que abarca desde la Edad Media hasta época moderna, con importantes reformas en los siglos XVI y XVII, cuando el culto a Santa Casilda alcanzó gran popularidad. Desde entonces, el santuario ha sido centro de romerías, peregrinaciones y actos religiosos, manteniendo viva una devoción que ha llegado intacta hasta nuestros días.
El Santuario de Santa Casilda se compone de un conjunto arquitectónico sobrio y armonioso, construido principalmente en piedra, perfectamente integrado en el entorno natural. La iglesia presenta una nave única, con cabecera bien definida y elementos propios de la arquitectura religiosa rural, donde prima la sencillez sobre la ostentación.
En su interior destaca la imagen de Santa Casilda, objeto de veneración, así como retablos y elementos decorativos de distintas épocas que reflejan la continuidad del culto. El conjunto se completa con dependencias anexas, zonas porticadas y espacios abiertos que acogen a los fieles durante las celebraciones multitudinarias.
Especial mención merece el entorno paisajístico, con jardines, arbolado y, sobre todo, los manantiales y lagunas asociados al milagro de la santa. Este espacio natural aporta al santuario un carácter casi místico, donde agua, piedra y vegetación se funden en un escenario de gran fuerza visual y espiritual.
En la actualidad, el Santuario de Santa Casilda mantiene plenamente su función religiosa, siendo escenario de romerías y celebraciones, especialmente en torno a la festividad de la santa. Al mismo tiempo, es un espacio abierto al visitante, que puede recorrerlo con respeto y disfrutar tanto del monumento como de su entorno natural.
El conjunto ha sido objeto de labores de conservación y mantenimiento a lo largo del tiempo, garantizando su buen estado y su continuidad como lugar de culto y patrimonio cultural. Además, el santuario sigue siendo un punto de encuentro social y emocional para los vecinos de la comarca, formando parte esencial de su memoria colectiva y de sus tradiciones más arraigadas.







