La Ermita de la Virgen de la Vega es uno de los espacios devocionales más queridos y simbólicos de Roa, íntimamente ligado al paisaje del valle del Duero y a la memoria colectiva de sus vecinos. Situada en un entorno tradicionalmente agrícola, en las vegas fértiles que dieron nombre a la advocación mariana, esta ermita representa la unión entre espiritualidad, territorio y vida rural. Su localización, a las afueras del casco urbano, convierte la visita en un paseo tranquilo entre campos abiertos, donde el silencio y la amplitud del paisaje acompañan al viajero hasta un lugar cargado de tradición y sentimiento popular.
La devoción a la Virgen de la Vega en Roa tiene raíces antiguas, vinculadas a la protección del campo, las cosechas y la vida agrícola del entorno del Duero. Aunque no se conserva una fecha exacta de fundación de la ermita, su origen se asocia a una tradición mariana asentada desde hace siglos, cuando las comunidades rurales levantaban pequeños santuarios en lugares estratégicos del término municipal, fuera del núcleo urbano, como expresión de fe y agradecimiento.
A lo largo del tiempo, la ermita ha sido escenario de rogativas, romerías y celebraciones religiosas ligadas al calendario agrícola, especialmente en momentos de sequía o necesidad. Su papel no fue solo religioso, sino también social, como punto de encuentro de vecinos y símbolo de identidad local. La continuidad del culto y su mantenimiento a lo largo de generaciones han permitido que la Virgen de la Vega siga siendo hoy una de las advocaciones con mayor arraigo emocional en Roa.
La ermita presenta una arquitectura sencilla y sobria, propia de las construcciones populares rurales de la Ribera del Duero. De planta rectangular y una sola nave, está levantada con mampostería de piedra, utilizando materiales tradicionales del entorno, lo que permite que el edificio se integre de forma natural en el paisaje que lo rodea.
Su fachada, sin grandes ornamentos, transmite austeridad y recogimiento, mientras que el interior acoge la imagen de la Virgen de la Vega, centro de la devoción local. El entorno abierto, con amplias vistas sobre las tierras de labor y las vegas del Duero, es uno de sus mayores atractivos, especialmente en primavera y verano, cuando el paisaje se muestra en todo su esplendor y refuerza la sensación de calma y espiritualidad que envuelve el lugar.
La Ermita de la Virgen de la Vega mantiene uso religioso y simbólico, siendo protagonista de celebraciones puntuales y encuentros devocionales que siguen formando parte de la vida local. Aunque no tiene un uso diario, su presencia continúa viva en el recuerdo colectivo de Roa, especialmente en fechas señaladas vinculadas a tradiciones religiosas y romerías.
El edificio se conserva gracias al cuidado y respeto de la comunidad, manteniendo su estructura original y su carácter tradicional. El acceso es libre y su visita puede integrarse fácilmente en un paseo por el entorno rural del municipio, combinando patrimonio, paisaje y tranquilidad, lejos del ritmo urbano.

