La Iglesia de Santa María es uno de los hitos visibles del pequeño casco urbano de Riocerezo. Desde fuera llama la atención por su volumetría tradicional —nave única con ábside poligonal— y por el conjunto de espadaña y torre que se recortan en el cielo del valle. Para el visitante supone una parada perfecta: entramos en un templo que resume siglos de historia local y que, además, está muy bien integrado en el paisaje rural del Valle de las Navas.
La fábrica principal de la iglesia se fecha entre los siglos XVI y XVII, momento de transición artística en el que conviven en muchos templos soluciones góticas con detalles renacentistas y barrocos. En Riocerezo esto queda patente: la estructura conserva trazas de tradición gótica en sus proporciones y bóvedas, y a la vez muestra portadas y remates que responden a fases constructivas posteriores. A lo largo de los siglos la comunidad fue adaptando el templo —añadiendo capillas, retablos y reformas puntuales— sin perder la línea de la obra original, de modo que hoy el edificio cuenta la historia material de la vida religiosa y social del pueblo.
La iglesia ofrece una lectura arquitectónica muy expresiva: planta de una nave con capillas laterales, ábside poligonal y bóvedas de nervadura estrellada en el interior que aportan gran presencia espacial. En la fachada pueden apreciarse una portada de trazas renacentistas (con columnas y arco de medio punto) y detalles góticos como pequeños vanos o rosetón —la mezcla de soluciones es lo que le da ese perfil “de transición” entre estilos—. La torre/espadaña, de factura tradicional, completa la imagen y alberga las campanas que todavía marcan la vida del pueblo. Además, en el exterior se aprecian contrafuertes y canecillos que ayudan a entender las distintas fases constructivas.
La Iglesia de Santa María sigue siendo un templo activo dentro de la vida parroquial de Riocerezo: acoge celebraciones locales y es referencia para los vecinos en festividades y actos litúrgicos. A nivel patrimonial, figura como uno de los lugares de interés del municipio del Valle de las Navas y aparece en los inventarios turísticos locales, lo que facilita su inclusión en rutas y su visibilización ante visitantes. Su conservación depende del mantenimiento ordinario (cubiertas, muros y control de humedades) y de pequeñas intervenciones que aseguren la protección de las bóvedas y los elementos escultóricos interiores; mantenerla viva con uso religioso y visitable ayuda a preservarla mejor.






