La Iglesia de San Gil, conocida popularmente como la "segunda catedral de Burgos", es un tesoro del gótico situado junto a la antigua muralla de la ciudad. Su exterior, sobrio y discreto, contrasta con la riqueza artística que alberga en su interior, donde el legado de los siglos XV y XVI cobra vida a través de obras de destacados artistas europeos. Este templo gótico es un importante punto de referencia para los peregrinos del Camino de Santiago y un destino de interés para los amantes del arte y la arquitectura.
Construida en el siglo XIV, San Gil fue un proyecto impulsado por la pujanza económica de la ciudad, en pleno apogeo durante la Edad Media. Su relevancia y prestigio atrajeron a renombrados artistas, quienes dejaron una marca imborrable en la estructura y ornamentación de la iglesia. Las capillas laterales, financiadas por familias nobles y gremios, albergan retablos, esculturas y otras piezas que enriquecen el patrimonio cultural de Burgos. Entre los siglos XV y XVI, el templo fue ampliado y decorado, alcanzando su máxima expresión artística, hasta ser considerado uno de los mejores exponentes del gótico tardío de la región.
La Iglesia de San Gil se caracteriza por su arquitectura gótica flamígera, visible en sus bóvedas de crucería, ventanales con vidrieras y detalles arquitectónicos. Destacan en su interior las siguientes áreas y elementos:
Hoy en día, la Iglesia de San Gil sigue siendo un espacio de culto activo y un importante centro de peregrinación en el Camino de Santiago. Su estado de conservación ha sido favorecido por la intervención del Arzobispado y del Ayuntamiento de Burgos, quienes han promovido proyectos de restauración para preservar su valioso patrimonio. Además de su uso religioso, la iglesia también acoge eventos culturales y visitas guiadas que permiten al público disfrutar de sus tesoros artísticos y arquitectónicos.







