
La Casa de los Urbina es uno de los edificios más emblemáticos del casco histórico de Miranda de Ebro. Situada en la Plaza de España, frente al Ayuntamiento, esta casa-palacio del siglo XVI destaca por su arquitectura gótica urbana y su relevancia histórica. Actualmente, es propiedad de la Iglesia y funciona como casa parroquial de la iglesia de Santa María, manteniendo su presencia como testimonio del pasado nobiliario de la ciudad.
Construida entre 1540 y 1550 por el capitán Juan de Urbina, al servicio del emperador Carlos V, y su esposa María de Salazar y Frías, la Casa de los Urbina ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos. En 1655, falleció en ella la princesa Margarita de Saboya y Austria, duquesa de Mantua y virreina de Portugal. En 1660, el rey Felipe IV y su hija, la infanta María Teresa de Austria, se alojaron en la casa durante su viaje a Francia para el matrimonio de la infanta con Luis XIV.
El edificio presenta una planta rectangular y se organiza en cuatro alturas: la planta baja, originalmente destinada a caballerizas; dos plantas superiores como vivienda, siendo la noble la superior; y un altillo bajo cubierta a dos aguas. La fachada principal, de sillería, está flanqueada por dos cubos defensivos de distinta longitud y rematada por un alero sostenido por canecillos de madera. Destacan dos balcones de rejería en la planta noble y un escudo heráldico sobre la puerta principal, aunque bastante desgastado por el tiempo.
La fachada trasera, que da a la calle Independencia y a la ribera del Ebro, consta de dos cuerpos: el inferior con un portón de acceso y dos balcones; y el superior con cuatro pisos, incluyendo un mirador y una arquería.
Actualmente, la Casa de los Urbina es propiedad de la Iglesia y sirve como casa parroquial de la iglesia de Santa María. En sus bajos se encuentran varias salas utilizadas para actividades parroquiales como catequesis, cursos y ensayos. En la primera planta se sitúa el despacho parroquial. El edificio ha sido objeto de labores de limpieza de fachada y consolidación, manteniendo un buen estado de conservación.

