
El es uno de los elementos más emblemáticos de la antigua , que en su momento contaba con doce puertas de acceso. Situado en el , el Arco de San Martín destaca por su combinación arquitectónica de y por su diseño en forma de herradura, una característica que delata la influencia morisca en su construcción. Esta histórica puerta fue en su día la entrada solemne para los monarcas y nobles que accedían a la ciudad.
Construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV, el Arco de San Martín fue obra de artistas moriscos que dotaron a su diseño de un distintivo estilo hispano-musulmán. Este arco servía como entrada oficial para los reyes de Castilla, quienes, hasta el siglo XVI, debían jurar los fueros y libertades de Burgos al atravesar esta puerta. Carlos I fue el último monarca en realizar esta ceremonia, el 21 de febrero de 1520. Con el tiempo, el Arco de San Martín dejó de ser un acceso formal para reyes, pero mantuvo su importancia como puerta de salida para los peregrinos que continuaban su ruta hacia Santiago de Compostela.
Recientemente, el Arco de San Martín ha sido objeto de una restauración que ha incluido la conversión de su entorno en una zona peatonal, lo que ha reducido el tránsito vehicular y preservado mejor su estructura. Esta intervención ha sido clave para mantener el entorno del arco, facilitando su visita y resaltando su valor como testimonio del pasado de Burgos.







