Frente a la iglesia de San Juan Bautista, en el corazón de la localidad de Amaya, se encuentra una fuente singular que sorprende al visitante por su carácter artístico y contemporáneo. Realizada por el artista Salaguti, esta pieza destaca como un elemento diferente dentro del conjunto histórico del pueblo, combinando tradición y creatividad en un entorno cargado de historia.
Ubicada en un espacio abierto junto al templo, la fuente se integra en la vida cotidiana del lugar, convirtiéndose en punto de encuentro y en una parada inevitable para quien recorre Amaya. Su diseño escultórico rompe con la estética tradicional de las fuentes rurales, aportando un toque moderno que dialoga con el pasado milenario que rodea a la Peña de Amaya.
La fuente de Salaguti es una intervención artística contemporánea que busca enriquecer el patrimonio local mediante una obra de carácter simbólico y expresivo. Aunque no responde a una función histórica tradicional como otras fuentes antiguas, sí se inserta en la continuidad del uso del agua como elemento central en la vida de los pueblos.
Su creación responde a una voluntad de dinamizar y poner en valor el espacio público de Amaya, incorporando el arte como una forma de reinterpretar el entorno. En este sentido, la obra se convierte en un nexo entre pasado y presente, integrando una visión artística actual en un lugar profundamente marcado por la historia.
El propio nombre del autor, Salaguti, aparece vinculado a la pieza, lo que refuerza su carácter de obra única y reconocible dentro del municipio.
La fuente presenta una base circular de piedra que actúa como pilón, sobre la que se eleva una estructura escultórica vertical de gran fuerza visual. Esta columna central está decorada con múltiples relieves y formas orgánicas: rostros, figuras animales y elementos abstractos que parecen emerger de la propia piedra.
El conjunto culmina en una especie de copa o remate superior, desde donde brota el agua, generando un efecto dinámico que da vida a la escultura. La textura de la superficie, irregular y rica en detalles, invita a observarla de cerca, descubriendo nuevos elementos en cada ángulo.
Su integración en el entorno es especialmente interesante: situada frente a la iglesia y junto a un muro de piedra tradicional, la fuente establece un diálogo visual entre lo antiguo y lo contemporáneo, convirtiéndose en un punto destacado del paisaje urbano de Amaya.
Hoy en día, la fuente mantiene su función como elemento ornamental y, en determinados momentos, también como punto de agua. Más allá de su uso práctico, se ha consolidado como un elemento de identidad local, formando parte del recorrido habitual de vecinos y visitantes.
Se encuentra en buen estado de conservación, gracias al cuidado del entorno y al respeto por parte de quienes la visitan. Su ubicación accesible permite disfrutarla libremente en cualquier momento, siendo además un lugar ideal para detenerse, observar y fotografiar.
Como parte del patrimonio contemporáneo del municipio, la fuente representa una apuesta por mantener vivo el espacio público, incorporando nuevas formas de expresión sin perder la esencia del lugar.



