zas, en el municipio de la Merindad de Valdeporres, se sitúa en el norte de la provincia de Burgos, en un entorno de valles abiertos y montañas que anuncian ya la cercanía de Cantabria. Este pequeño núcleo, rodeado de praderas y atravesado por cursos de agua como el río Engaña, forma parte de un paisaje profundamente marcado por la naturaleza y la historia. A poca distancia de otros pueblos del valle y bien comunicado por antiguas rutas ferroviarias y caminos tradicionales, Rozas conserva el carácter tranquilo y auténtico de las localidades rurales de la comarca, donde el tiempo parece discurrir con otra calma.
La historia de Rozas está estrechamente ligada al poder de los Velasco, una de las familias más influyentes de Castilla. Desde el siglo XIV, con la llegada de esta casa nobiliaria a Valdeporres, el lugar fue adquiriendo relevancia en torno al conjunto de La Revilla, donde se levantaron un palacio fortificado y una iglesia que funcionaron como centro de poder y residencia señorial. A lo largo de los siglos, este enclave vivió momentos de esplendor, especialmente cuando los señores de la Revilla establecieron aquí su mayorazgo, aunque con el paso del tiempo el abandono provocó su deterioro. Más adelante, ya en el siglo XX, Rozas volvió a situarse en el mapa gracias a proyectos como la construcción del túnel de La Engaña o las prospecciones petrolíferas, reflejo de una época de grandes cambios y expectativas.
Hoy, Rozas es un lugar que sorprende por la combinación de patrimonio histórico y paisajes singulares. Entre sus principales atractivos destacan los restos del conjunto de La Revilla, con su iglesia en ruina cargada de historia, así como la impresionante boca sur del túnel de La Engaña, una de las grandes obras de ingeniería inconclusas de España. A ello se suma el entorno natural del valle del río Engaña, considerado por muchos como una prolongación de los valles pasiegos, con sus cabañas dispersas y su paisaje verde y ondulado. Todo ello conforma un destino lleno de contrastes, donde la historia, la naturaleza y la memoria reciente conviven en armonía.
Visitar Rozas es adentrarse en un territorio ideal para el senderismo y la exploración pausada. Los caminos que recorren el valle permiten descubrir antiguas infraestructuras, paisajes de gran belleza y rincones cargados de historia. Es un lugar perfecto para quienes buscan desconectar, fotografiar paisajes únicos o simplemente dejarse llevar por la tranquilidad del entorno rural. Pasear hasta la boca del túnel, recorrer las riberas del Engaña o acercarse a los restos de La Revilla son experiencias que invitan a mirar con otros ojos este rincón de Burgos.



