Turzo
Turzo es un pequeño y encantador núcleo de población situado en lo alto del páramo del Valle de Sedano, en el norte de la provincia de Burgos. Integrado administrativamente en Orbaneja del Castillo, Turzo se encuentra en un cruce natural entre los valles de Orbaneja, Pesquera de Ebro y Zamanzas, en plena transición entre el paisaje cárstico de Las Merindades y los profundos cañones del Alto Ebro y Rudrón. Este reducido pueblo, con apenas unas pocas casas agrupadas entre prados y horizontes amplios, ofrece al visitante una sensación de calma, autenticidad y paisaje que solo los rincones más rurales de Castilla y León pueden brindar.
Las raíces de Turzo se hunden en la historia tradicional de estas tierras. Antiguamente, bajo el nombre de Turso, fue un municipio propio que formó parte del Valle de Sedano en el antiguo Partido de Burgos, payando tributos a los señores de la región y participando de las comunicaciones entre distintos valles hace siglos. Con el tiempo, y conforme cambiaron las estructuras administrativas, Turzo se integró en el municipio de Orbaneja del Castillo, dejando tras de sí huellas de arquitectura tradicional y trazados que hablan de un pasado rural intenso. La iglesia parroquial de San Martín de Tours, con elementos románicos en su portada y estructuras de siglos pasados, es un testigo silencioso de esa historia de larga duración.
Hoy Turzo es mucho más que una pequeña población: es un lugar con una personalidad propia y un atractivo singular. Quizás el más llamativo es su tradición artesanal hoy representada en la famosa tienda de velas “Turzo Velas & Co.”, que ha convertido este oficio en seña de identidad del pueblo. Aquí se elaboran velas artísticas, aromáticas y decorativas de gran calidad, que combinan creatividad, tradición y diseño, y que atraen a visitantes de toda España e incluso de otros países interesados en piezas únicas hechas a mano. Esta actividad artesanal ha tenido un efecto revitalizador para la localidad, dando vida a un comercio singular en medio del valle y ofreciendo un motivo más para detenerse y conocer Turzo.
Visitar Turzo es sumergirse en un paseo por la Burgos rural más pura: disfrutar de la arquitectura popular de piedra, dejarse llevar por el silencio de sus calles sin coches, respirar el aire limpio de los páramos y descubrir caminos que conducen a horizontes abiertos y valles profundos. Es un excelente punto de partida para realizar rutas de senderismo que conectan con los paisajes del Alto Ebro y Pesquera, para la fotografía de paisaje o para simplemente relajarse y observar la vida cotidiana en un entorno donde la naturaleza, la historia y la artesanía conviven en armonía. Turzo invita a los viajeros a detener el ritmo cotidiano y dejarse seducir por la autenticidad de un lugar que late con tranquilidad y personalidad propias.


